Domingo
Traigan paraguas.
“Oye, hermano, no tardes
en salir. ¿Bueno? Puede inquietarse mamá.”
A mi hermano Miguel. César Vallejo
Soñé con mi hermano. Me acordé en el desayuno, varias horas después de despertarme, cuando dije alguna cosa que me trajo una imagen que me trajo un sueño. ¿De qué hablábamos? El mate estaba amargo y yo de fondo corregía una novela sin prestar atención. Nombré a algunas personas, ninguna era él. Nombré a mi amiga con su apodo, pero no fue eso. ¿De qué hablábamos? Fue una mañana de muchos tópicos. Hablamos de deseo y de vida y de sexo y de muerte pero no sé qué lo trajo. Sé que fue una imagen. De golpe dije una cosa y me quedé en seco y la vi: su sonrisa. Su sonrisa dedicada a mí, desde varios planos, como si alguien se hubiera tomado el laburo de registrar los perfiles de la cosa amada para fijarla en mi memoria. Soñé con mi hermano y lo único que tenía cuando me desperté era el olvido. Lo trajo de nuevo la palabra.
Qué pasaba en el sueño y qué en la conversación, de qué hablábamos, por qué mi hermano sonreía, yo tuve un hermano, fui hermana, soy hija, tuve un hermano.
Frené la conversación que ahora olvido, frené el tópico que se me escapa de la memoria, dije: soñé con Manu. Silencio, pregunta. No quiero hablar de eso, pero soñé con Manu. Sonreía. Me sonreía a mí. No sé qué pasaba pero soñé con Manu. Estaba tan joven.
Y después volvimos a esa conversación que no recuerdo, pero yo volví a medias y seguí corrigiendo una novela a medias pero con un todo mío, con todo mi cuerpo y mi cabeza burlándose de mi propia apreciación.
Manu nunca dejó de ser joven.
Estaba tan joven, qué chiste.
Yo tuve un hermano y murió antes de ser.
Tuve un hermano que nunca tuvo 24 años.
¿De qué mierda hablábamos? Probablemente de cosas que nos importan mucho, todo el tiempo estamos hablando de cosas que nos importan mucho, busco en la memoria y encuentro tópicos universales y a Manu por todos lados, quiero decirle: Manu, ayer vi una película en la que dos nerds se hacen amigos de un alien y pensé en vos, Manu, sos mi hermano, sabés, no tuve un hermano, lo tengo, tengo un hermano y todo eso. Quiero decirle: Manu, creo que encontré la manera de traerte conmigo a mi territorio hecho de palabras inútiles. Manu, tengo una historia que no es tu historia pero habla de vos. Gracias por venir a mis sueños, Manu. ¿Te diste cuenta de que siempre sonreís?
¿De qué están hechos los sueños? Hoy pregunté en Twitter si tetas o psicoanálisis. Es un chiste. Es un chiste pero no. Todo el tiempo esa noción de estar más allá de las reglas del mundo y cumplirlas a rajatabla como una marioneta. Como esa vez que pensé en mi amor por estar en el agua y en la ausencia de mi madre y en la búsqueda de un útero. ¿Qué de mí dice que mi hermano se murió? ¿Qué de mí dice que mi hermano se murió cuando aprendía a aceptar que tenía un hermano, y entonces a ser hermana? ¿Cuál es el cuerpo-acuático-Manu? Me siento amputada por todos lados. ¿Son las ausencias el material que me conforma como una mujer con mi nombre, hecha de eso que llaman la falta? Amputada y con crecimientos tumorosos en lugares invisibles, con mis muertos a cuestas, con los dolores que dejé de nombrar.
Si yo fuera un día sería domingo. Debería ser suficiente para un destino de soledad, pero acá estoy: encajada entre mis afectos.
Traigan paraguas.
Sé que este año voy a soñar con Manu y escribirle a Manu y pensar en Manu porque se cumplen diez años de que chocó con su moto y pasaron los autos sin levantarlo y en algún momento de todo eso se murió entre la niebla y hacía frío. Trato de no pensar en lo escabroso de su muerte. Como si ese instante fuera más horrible que su ausencia, como si fuera más soportable la idea de ser una persona joven sin un hermano pero que tuvo un hermano.
No quiero ser mis dolores, eso lo sé, ¿pero cómo no va a ser diferente una mujer que crece sin madre, una mujer que da el paso a la adultez sin su hermano, una mujer entre la locura siempre al borde del abismo? ¿Cómo no voy a ser también todo ese dolor y todo lo que tuve que hacer, lo pulido y lo roñoso, para salir de ahí?
Quiero recordarme a mí misma: podrías haber elegido otra cosa.
Pero elegí vivir y soñar con mi hermano.
Manu, quiero decirle, Manu, y quiero que me escuche también. Quiero decirle: el otro día miraba los árboles que bailaban y se perdían entre las nubes que eran densas pero a veces le daban paso a la luna y cada tanto aparecía una estrella y yo tenía una frazada que olía a encierro y mis amigas bailaban borrachas y fui a hacer pis y me choqué con un poema que te trajo y fue intenso pero no fue triste y había colores y podría haber sido terrible pero, Manu, fue hermoso porque de alguna manera vos estabas ahí y era importante que estuvieras ahí porque hay algo en las puertas de la percepción, Manu, las cosas se derretían si yo las dejaba, y hay algo en ser parte de un mundo en el que no estás, hay algo que se siente incorrecto y que vuelve a encajar si te traigo, Manu, vos sos lo opuesto a este caos.
¿De qué están hechos los sueños, de qué estoy hecha?
¿Soy todo lo que me falta?
¿Soy el material con el que rellené esos agujeros?
¿Soy los espacios que elegí dejar vacíos?
¿Es importante? ¿Yo importo?
Ay, Manu. Si supiera de qué estamos hechos quizá podría reconstruirte.
Y todo así.



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Te quería compartir eso👆
Me.estuvo costando entrar a la app y no pude mas que poner me gusta en otros textos 🤦♀️pero ya volví para leerte y comentarte 🤗